Todos podemos afirmar que las cámaras GoPro han revolucionado, de alguna manera, la forma de producir y realizar cualquier tipo de evento deportivo.

En la actualidad, es difícil encontrar una empresa audiovisual que no incluya este tipo de cámaras en sus grabaciones, ya que estamos hablando de una cámara de acción con una gran versatilidad de planos que, para momentos puntuales, puede dar mucho juego.

Centrándonos en el deporte, potenciamos esa sensación de riesgo y nos metemos de lleno en ese mundo de subjetividad que nos permite recrear los sentimientos del deportista a través de sus ojos. Las posibilidades creativas a nivel de realización son infinitas, gracias a su accesibilidad y al empleo de sus múltiples accesorios que nos permiten, por ejemplo, tomar imágenes desde el manillar de una bicicleta, ver cómo rompen las olas en una tabla de surf, o ponernos en la piel de un saltador de paracaídas.

Sin embargo, para una productora no puede ser el único recurso para enfrentarnos a un vídeo o retransmisión deportiva. Tiene que servir para completar la edición con otros valores de plano y para sorprender al espectador sin llegar a crearle una sensación de agobio y de caos.

Es muy fácil ver en Internet algún vídeo en bruto de algún aficionado al snowboard bajando a toda velocidad por la ladera de la montaña con una GoPro colocada en su casco, pero es muy complicado encontrarnos con un vídeo equilibrado que sepa conjugar esas imágenes espectaculares de estas cámaras con otras más tradicionales, que aporten verdadero valor a la edición. Ese valor es la productora audiovisual.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *